Alimentación
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La hidratación en el running es de esas cosas que todo el mundo sabe que es importante… pero casi nadie hace bien del todo.
Muchos beben solo cuando tienen sed. Otros se pasan y acaban con el estómago dando vueltas. Y luego están los que salen a correr en verano en Barcelona a las 12:00 sin agua… y claro, pasa lo que pasa.
Aquí no hay misterio, pero sí hay que hacerlo bien. Vamos al grano: cuánto, cuándo y cómo hidratarte para rendir mejor y evitar problemas.

Cuando corres, pierdes líquidos constantemente a través del sudor. Y no solo agua, también sales minerales como sodio, potasio o magnesio.
Si no los repones:
No hace falta dramatizar, pero tampoco ignorarlo. Una mala hidratación se nota más de lo que crees.
Aquí es donde la gente se complica… y no hace falta.
No hay una cifra mágica exacta, pero sí una referencia bastante útil:
Ahora bien, esto depende de varios factores:
Regla simple: si terminas muy seco o con dolor de cabeza, has bebido poco. Si acabas pesado o con molestias, probablemente te has pasado.
Llegar bien hidratado es clave. No se trata de beber justo antes de salir como si no hubiera un mañana.
Lo ideal es hidratarse de forma progresiva durante el día. Y en la hora previa, tomar un par de vasos de agua sin exagerar.
Salir ya deshidratado es empezar perdiendo.
Depende de la duración:
Aquí entra en juego la planificación. Si vas a correr tiradas largas, piensa dónde vas a beber antes de salir: fuentes, llevar botella o cinturón, etc.
Improvisar no suele salir bien.
Aquí muchos fallan. Terminan de correr, se duchan y se olvidan.
Error.
Después del entrenamiento toca reponer líquidos y sales minerales. Agua está bien, pero si has sudado mucho, una bebida con electrolitos puede marcar la diferencia.
El agua es la base, pero no siempre es suficiente.
Cuando sudas mucho, pierdes sales. Y si solo bebes agua:
Aquí entran:
No hace falta complicarse, pero tampoco quedarse corto.
Este es el resumen rápido de lo que no debes hacer:
Nada nuevo, pero se siguen repitiendo cada día.
No es lo mismo correr en agosto que en enero, y aquí muchos se confían.
En verano:
En invierno:
Conclusión: en verano hay que estar más encima, pero en invierno tampoco te olvides.
No hace falta reinventar nada. Con esto vas sobrado:
Y sobre todo, usa el sentido común.
La hidratación no es un detalle menor. Es una de esas cosas que no se ven, pero se notan mucho cuando fallan.
Si lo haces bien:
Y si lo haces mal… tarde o temprano el cuerpo te pasa factura.
Así que ya sabes: antes de preocuparte por las zapatillas o el ritmo, empieza por beber bien.
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